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El año nuevo plenitud y sentido

Actualizado: 4 feb


“ El destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos ” Arthur Schopenhauer


Enero 2025, un año que recién comienza , sobre el que hemos depositado tantas esperanzas , sueños , proyectos por realizar, todo lo que quedó en carpeta el año que pasó. Escucho la expresión en tantas personas de: esperemos que  este sea mejor, como si el año en si tuviese vida propia, como si por si solo pudiese resolver todas nuestras necesidades, producir cambios en nuestras vidas, provocar ese movimiento que nos encamine hacia la plenitud, algo que muchos buscan y muy pocos en esta convulsionada época encuentran, plenitud que se convierte en una palabra casi obsesiva, y  que mientras más la perseguimos más distante se vuelve.


Una vida en plenitud es una vida en equilibrio, por lo tanto la obsesión no es parte de ella. Equilibrio mental, emocional, social, espiritual, una vida en donde el ser es el eje central. Una vida en el aquí y el ahora, en donde estamos plenamente vivenciando nuestras experiencias, desarrollándonos, evolucionando, creciendo y ante todo disfrutando el proceso.


Y en donde el azar no tiene nada que ver, ya que este es más propio de una vida en modo supervivencia, sin dirección ni foco, en donde nos aferramos  al hacer o al tener como tabla de salvación, siendo el vacío lo que prima, y con el, el estrés, la queja, la rabia, el desgano la pérdida de la ilusión.


Por tanto, necesitamos aceptar que ese anhelado equilibrio no es un regalo, no llegará a  nosotros así por así.  Deberá por obligación ser el resultado de un trabajo interno, un trabajo que comenzará con el autoconocimiento, presentarme a mi mismo, desde mi ser no desde mis roles, responder esa pregunta de quién soy? y profundizar, y aceptar las respuestas sin temor, atreviéndonos a cambiar lo que haya que cambiar a través de un proceso de autoconstrucción y de revisión periódicas. Y ese proceso de autoconocimiento conlleva también revisar nuestra autoestima: autoconcepto, autoimagen, autoeficacia, y autorrefuerzo.


Pero hay más. Hay que comenzar a vivir desde el sentido. Mirando y buscando lo valioso, en mi, en el otro, en el mundo, en lo que hago. Poner en práctica los valores de creación, de experiencia, de actitud. Mirar eso que puedo dar y que solo yo puedo hacer como ser individual y único, eso que me lleve a la trascendencia , que me guie hacia el otro, a quien identifico como un ser tan digno como yo, y al hacerlo estoy contribuyendo a construir esa parte de la plenitud que es el equilibrio social. Experimentar lo que el mundo me ofrece, la belleza, el amor, la contemplación de la naturaleza, las experiencias compartidas con los demás, lo que ellos a su vez me dan, respetarlo y valorarlo. Y ante todo, aceptar que la vida no es un mar en calma, que todo no es placer, que me enfrentará a situaciones que saldrán de mi zona de influencia, sobre las cuales solo me quedará la libertad de asumir actitud ante ellas.


Pero además hay que aprender a vaciarse. De qué? De lo suplerfluo, de las cosas que sabemos nos dañan, de las apetencias sin límites, de las imposiciones sociales que no nos permiten llevar una vida auténtica, de las conversaciones vacías, de las relaciones sin el sustento del amor genuino y verdadero. Aprender a poner límites, a soltar culpas ancestrales, creencias que nos impiden avanzar en el camino, cargas que no nos corresponden, personas que no nos hacen bien, situaciones peligrosas.


En resumen, vivir en plenitud es reconocerse en el ser y vivir desde el ser. Yo soy esperanza, soy pasión por mi trabajo, soy el amor que doy a mi familia, la confianza que inspiro, la paz que transmito, la ayuda que ofrezco, el reconocimiento que doy , la mano solidaria, la presencia oportuna, y mucho más.

T. S. Elliot, poeta y dramaturgo inglés decía: para llegar a lo que no eres debes atravesar la forma en que eres.  Lo traduzco de la siguiente forma: para alcanzar la plenitud que no tienes debes atravesar y trabajar la forma en que eres. Es la única forma verdadera de alcanzarla, atreviéndonos a caminar a veces por senderos no tan claros, aceptando lo que encontremos y transformando lo que haya que transformar.


Y recuerde lo que dicen por ahí, no es el año el que tiene que ser diferente, es usted. Cada cual construye su año y su vida, porque al final de cuentas usted toma la decisión de quedarse inmóvil o caminar hacia la plenitud.


Publicado por Sociedad Dominicana de Logoterapia y Tanatología • Enero 2026



 
 
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